Objetivos específicos: 3/6 Beneficio Impersonal. Mentalidad Ética.



Beneficio Impersonal. Mentalidad Ética.

El deseo de protagonismo, en un intento de diferenciarnos de nuestros semejantes, es el gran dictador de toda decisión equivocada. Sólo existe el Beneficio Impersonal. Decretamos la imposibilidad de un logro cuando no deseamos compartirlo, convirtiendo nuestras excepciones en los obstáculos o falsos responsables de nuestro fracaso temporal. Desentendernos del prójimo nos aleja inevitablemente del camino justo, pacífico y poderosamente sustentable. Nadie que desee realmente recibir se niega a sí mismo la oportunidad de dar.

No existe tal cosa como logros individuales. En todo caso, sería muy conveniente preguntarnos ¿Qué es un logro? Sin embargo, cuando vamos en pos de cualquiera de nuestras metas personales generalmente olvidamos que muchas personas tuvieron y tienen que desempeñar un papel para que tales “éxitos” parezcan tener sentido sólo para nosotros mismos. La culpa que esto conlleva no nos permite conservar lo alcanzado pues realmente no puede ser compartido o extendido a todos y a todos por igual. La mente que no perdona, inevitablemente, se ve obligada a juzgar. Atraemos lo que juzgamos para juzgarlo. 

Por otra parte, nos encontramos con ambientes viciados "espiritual-mente" que pretenden desentenderse de sus reacciones estableciendo que sus palabras u obras no son suyas pues dicen ser utilizados por la “providencia” para llevar a cabo un plan en el que el aprendizaje brilla por su ausencia. Esta maniobra se observa claramente en algunos “líderes mundiales” quienes abiertamente comprometen a Dios con sus decisiones equivocadas.  Toda justificación evidencia falta de Justicia.

Sólo podemos hablar de logros si el resultado de nuestro trabajo es producto de un genuino acercamiento. Esto, a su vez, es imposible si no aceptamos la Creación de Dios por encima de todo lo que hemos inventado sin Él, cuyas consecuencias destructivas, o bien las descartamos como logros pero aún las justificamos, o bien las calificamos como logros pero sin efecto real o duradero.

Un verdadero revolucionario está al servicio del Creador porque está al servicio de Su Creación, es por eso que es creativo. No tiene tiempo para abrigar resentimientos. La Revolución es Amor y por consiguiente es el camino que recorremos con gratitud.

           El siguiente pensamiento es la base de una Mentalidad Ética. Puedes hacer mucho en favor de tu propia curación y la de los demás si en situaciones en las que se requiere tu ayuda piensas de la siguiente manera:

Estoy aquí únicamente para ser útil.
Estoy aquí en representación de Aquel que me envió.
No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiará.
Me siento satisfecho de estar donde quiera que Él desee,  porque sé que Él estará allí conmigo. 
Sanaré a medida que le permita enseñarme a sanar.

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