Introducción
Estar satisfecho es no tener necesidades de ninguna
clase. De ahí que satisfacer una “necesidad” debiera traer consigo la
erradicación definitiva de tal necesidad. Mientras esto no se logre es
imposible no pensar en ello. El humano, entonces, es la
incapacidad de entender por sí mismo lo que es Tener debido a que ha
olvidado deliberadamente lo que es Ser.
Negar lo que Somos trajo consigo otra contribución aparte del hombre: el aprendizaje. El humano es
percepción y siempre percibe lo que aprende. Debido a esta falla de “origen” no
puede enseñarse a sí mismo cómo ir más allá de su propia percepción. El hombre o mecanismo de decisión,
sin embargo, siempre pudo,
puede y podrá elegir de nuevo.
El “propio” aprendizaje constituye un serio obstáculo al reconocimiento.
Conocer de nuevo consiste en retornar y el hombre no puede conocerse a sí mismo
solo. Debe reconocerse en los demás. Sólo bajo esta circunstancia esencial, y
sin excepciones, su respuesta al prójimo igualará el trato que desea para sí
mismo. Al ver en el prójimo su misma necesidad y mediante su disposición a que
sea solventada, el hombre toma la decisión correcta de recibir sin condiciones.
Ante esta falta de condiciones, Tener
se torna verdaderamente inevitable. Cuando
el Ser ocupa el lugar que le corresponde en la mente del hombre el resultado es
un estado de enseñanza-aprendizaje que denominaremos Ser Humano.
El humano o aprendizaje individualista es intrínsecamente corruptible, pues en
su invidente búsqueda externa se distrae del verdadero objetivo utilizando el
tiempo para mantenerse en el tiempo. Al ser el tiempo la distancia que existe
entre su pensamiento y su corazón,
las características del hombre renovado, tales como: confianza, honestidad,
tolerancia, mansedumbre, júbilo, humildad, generosidad, paciencia, fe y
mentalidad abierta, permanecen latentes a la espera de ser activadas en cada
hombre mediante su disposición a ser guiados por un Propósito Superior. El corazón es el Hogar Eterno del Ser y
sin corazón nada Tienes. Regresemos a Casa.
El hombre puede elegir lo que quiere aprender en
cualquier momento dado. Más, establecer el plan de estudios por sí mismo,
humanamente hablando, imposibilitaría el usar el aprendizaje de manera
constructiva, pues, inevitablemente, su aprendizaje previo invertiría
consecuentemente su retorno a casa. El Plan de Estudios ya fue establecido y es
irreconciliable con otro objetivo que no tenga como propósito acortar
distancias entre los que son eternamente iguales.
El Ser Humano es el
estado mental de todo hombre que ha abandonado su deseo compulsivo de obtener.
Al haber reconocido que su vacío interno no podía ser solventado a través de
agentes externos a él, reconoció también el potencial destructivo de todas sus
adicciones para posteriormente abandonarlas mediante la integración de su
búsqueda en una sola dirección. Ahora, el conflicto es imposible. Se han
reconciliado medios y fin. Esto suscita una acción unificada basada en una
misma y única necesidad. El
Ser Humano, entonces,
es un estado mental de abundancia desde el que se desprende una sola intención:
dar todo a todos y a todos por igual. Compartir es conservar.
Sólo te das a ti mismo. El origen adictivo del humano, esclavo de sus leyes
superfluas y principios moribundos e inestables está llegando a su fin. Más,
esta verdadera liberación no puede revelarse mediante adoctrinamientos,
ideologizaciones o disciplinas portátiles. El hombre debe elegir libremente
liberarse del miedo pues el miedo fue su decisión equivocada. El humano no va a
cambiar. Es el hombre el que debe cambiar de mentalidad. Cuando el hombre dé
paso al Ser, el humano ya no estará ahí para que lo pueda ver. El Ser Humano o mentalidad corregida es
la única y verdadera contribución que debe hacer el hombre para salvar al
mundo.
De la percepción al Conocimiento, de la conciencia a
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