Introducción


El Planeta Tierra no es una contribución del hombre. La presencia del hombre en la Tierra está signada por el uso inadecuado de Tal Contribución.  Desde su necesidad de nacer, proyecta notablemente la gran confusión que abriga entre  lo que se le ha dado y lo que cree le pertenece. Y esto es debido a que el “humano” es una consecuencia directa de negar lo que Tenemos y tratar de obtener algo a cambio. Esta aparente pérdida de Identidad lo mantiene, temporalmente, virtualmente insatisfecho. El tiempo es, entonces, la gran contribución del hombre. Y a partir de este momento todo lo que hace está condicionado por el deseo compulsivo de obtener. Humanidad e insatisfacción son una misma cosa.

Estar satisfecho es no tener necesidades de ninguna clase. De ahí que satisfacer una “necesidad” debiera traer consigo la erradicación definitiva de tal necesidad. Mientras esto no se logre es imposible no pensar en ello. El humano, entonces, es la incapacidad de entender por sí mismo lo que es Tener debido a que ha olvidado deliberadamente lo que es Ser.

Negar lo que Somos trajo consigo otra contribución aparte del hombre: el aprendizaje. El humano es percepción y siempre percibe lo que aprende. Debido a esta falla de “origen” no puede enseñarse a sí mismo cómo ir más allá de su propia percepción. El hombre o mecanismo de decisión, sin embargo, siempre pudo, puede y podrá elegir de nuevo.

El “propio” aprendizaje constituye un serio obstáculo al reconocimiento. Conocer de nuevo consiste en retornar y el hombre no puede conocerse a sí mismo solo. Debe reconocerse en los demás. Sólo bajo esta circunstancia esencial, y sin excepciones, su respuesta al prójimo igualará el trato que desea para sí mismo. Al ver en el prójimo su misma necesidad y mediante su disposición a que sea solventada, el hombre toma la decisión correcta de recibir sin condiciones. Ante esta falta de condiciones, Tener se torna verdaderamente inevitable. Cuando el Ser ocupa el lugar que le corresponde en la mente del hombre el resultado es un estado de enseñanza-aprendizaje que denominaremos Ser Humano.

El humano o aprendizaje individualista es intrínsecamente corruptible, pues en su invidente búsqueda externa se distrae del verdadero objetivo utilizando el tiempo para mantenerse en el tiempo. Al ser el tiempo la distancia que existe entre su pensamiento y su corazón, las características del hombre renovado, tales como: confianza, honestidad, tolerancia, mansedumbre, júbilo, humildad, generosidad, paciencia, fe y mentalidad abierta, permanecen latentes a la espera de ser activadas en cada hombre mediante su disposición a ser guiados por un Propósito Superior. El corazón es el Hogar Eterno del Ser y sin corazón nada Tienes. Regresemos a Casa.

El hombre puede elegir lo que quiere aprender en cualquier momento dado. Más, establecer el plan de estudios por sí mismo, humanamente hablando, imposibilitaría el usar el aprendizaje de manera constructiva, pues, inevitablemente, su aprendizaje previo invertiría consecuentemente su retorno a casa. El Plan de Estudios ya fue establecido y es irreconciliable con otro objetivo que no tenga como propósito acortar distancias entre los que son eternamente iguales. La Consciencia de Igualdad es el fin de todo verdadero aprendizaje. 

El Ser Humano es el estado mental de todo hombre que ha abandonado su deseo compulsivo de obtener. Al haber reconocido que su vacío interno no podía ser solventado a través de agentes externos a él, reconoció también el potencial destructivo de todas sus adicciones para posteriormente abandonarlas mediante la integración de su búsqueda en una sola dirección. Ahora, el conflicto es imposible. Se han reconciliado medios y fin. Esto suscita una acción unificada basada en una misma y única necesidad. El Ser Humano, entonces, es un estado mental de abundancia desde el que se desprende una sola intención: dar todo a todos y a todos por igual. Compartir es conservar.

Sólo te das a ti mismo. El origen adictivo del humano, esclavo de sus leyes superfluas y principios moribundos e inestables está llegando a su fin. Más, esta verdadera liberación no puede revelarse mediante adoctrinamientos, ideologizaciones o disciplinas portátiles. El hombre debe elegir libremente liberarse del miedo pues el miedo fue su decisión equivocada. El humano no va a cambiar. Es el hombre el que debe cambiar de mentalidad. Cuando el hombre dé paso al Ser, el humano ya no estará ahí para que lo pueda ver. El Ser Humano o mentalidad corregida es la única y verdadera contribución que debe hacer el hombre para salvar al mundo.

De la percepción al Conocimiento, de la conciencia a la Consciencia, del ahora a lo Eterno, del humano al Ser Humano, del corazón del hombre al Corazón de Dios,  recuerda: La contaminación y destrucción del medio ambiente es sinónimo de no utilizar el tiempo con el objetivo de sanar nuestra mente y poner fin al dominio del siempre temeroso egoísmo. Tanto el cuerpo (planeta particular) como el Planeta (cuerpo Total) se verán afectados continuamente por la calidad de nuestras decisiones. Sólo el miedo es cruel. La Salud es Paz Interior.

 La Paz sea contigo Santo Hijo de Dios

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